No tan optimista: por qué las proyecciones del FMI no anticipan un crecimiento real de la economía argentina

El organismo aumentó su estimación para el país pero los economistas explican que, en términos reales, el Fondo apuesta a una mera estabilidad.

Este martes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó sus proyecciones económicas para la economía mundial y de cada país. Allí, informó un incremento de 1,3 puntos en el pronóstico de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) argentino, que aumentaría 5,8% este año. A priori, se trata de una buena noticia y la economista jefa y directora del departamento de estudios del organismo, Gita Gopinath, argumentó que tiene el país se beneficiará de la suba en el precio de los commodities aunque advirtió que sigue teniendo desafíos en torno a la inflación.

Sin embargo, economistas consultados indicaron que las perspectivas publicadas por la entidad que conduce Kristalina Georgieva están lejos de anticipar un crecimiento importante. Por el contrario, indicaron que el FMI simplemente incluyó en su proyección la mejora que presentó el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) en diciembre y enero, a medida que registró el impacto de la gradual reapertura de la economía.

“El 5,8% para Argentina es como decir que este año la economía no crece. En el crecimiento del PBI se mide el promedio de un año contra el promedio del otro. Con el dibujo que hizo la economía el año pasado, esa especie de “v”, el promedio del año quedó muy debajo del de diciembre. Eso, que se llama arrastre estadístico, en diciembre fue de 6 puntos y con la suba de enero llegó a 8 puntos. Es decir, para que se cumpla el escenario del FMI la economía debería caer levemente para que el promedio quede en 5,8%”, explicó Martín Polo, estratega jefe de Cohen.

Por su parte, Martín Vauthier, director de EcoGo, coincidió: “No es una proyección de crecimiento muy ambiciosa para la Argentina, teniendo en cuenta el arrastre estadístico que dejó 2020″. Con respecto al crecimiento de 8% que se desprende de la mejora del EMAE en enero, el economista consideró: “Eso luce muy desafiante, sobre todo teniendo en cuenta que probablemente la economía empezó a apretar el freno en febrero. Es difícil que se repitan esos números de actividad que se vieron hasta enero, que estaban muy influenciados por la flexibilización de actividades después del piso del nivel de actividad, que fue en abril del año pasado”.

La soja no hace magia
Al momento de explicar los motivos de la mejora en el pronóstico de crecimiento de la economía argentina, ya que pasó de 4,5% a 5,8% entre enero y abril, Gopinath indicó que el factor clave era el salto en el precio de los alimentos. Sin embargo, los economistas dudan que esos valores sean suficientes para resolver los desafíos de la economía argentina y generar un crecimiento sostenible.

“El volumen de cosecha gruesa va a ser menor que el del año pasado, por lo tanto, en términos de crecimiento resta más de lo que suma. Hay que ver cuánto de esa caída en los rindes se compensa con la suba del precio. Los derechos de exportación gravan más a menor rendimiento, por eso, puede ser que a muchos no los compense”, explicó Gabriel Caamaño, socio de Consultora Ledesma.

A su turno, Polo agregó que el crecimiento de este año tiene más que ver con la salida de la crisis de 2020. “El punto a destacar es que este año es de rebote por la caída excepcional del año pasado. Lo que se discute es la sostenibilidad de ese crecimiento en un país que en tres años viene arrastrando un recesión muy larga y profunda”.

Con respecto al precio de los commodities, Polo opinó: “La soja a US$500 no va a resolver todos los problemas. Hay muchos temas estructurales en la economía, como la poca creación de empleo, la inflación muy alta y la falta de financiamiento externo. Hasta que no se resuelvan esos problemas, todo lo demás serán rebotes o manotazos con un contexto que a veces ayuda y otras veces perjudica”.

Incertidumbre por la segunda ola
El cálculo de expansión del Producto anunciado por el FMI está debajo de la estimación oficial, que el Ministerio de Economía revisó y llevó al 7%. Este viernes, el Banco Central publicará el Relevamiento de Expectativas de Mercado, en el que los privados comparten sus proyecciones económicas. Ante la consulta de TN.com.ar, tanto Caamaño como Vauthier anticiparon sus pronósticos de crecimiento.

“En un escenario optimista, la economía podría crecer entre 6% y 7% este año. Hay que ver el impacto de las restricciones por la segunda ola de Covid-19 y, además, la cosecha y las importaciones juegan en contra porque con menos insumos cae la producción. Eso ya se va a empezar a ver en febrero”, indicó Caamaño.

Vauthier, en tanto, expresó: “Por ahora estamos con una proyección de crecimiento de 7,1%, por debajo del arrastre estadístico que deja enero. Básicamente le estamos incorporando una pequeña caída en febrero y una baja en abril o mayo por el impacto de la segunda ola. Obviamente, será mucho más pequeña que la que se vio el año pasado y una recuperación posterior a medida que se recupera esa caída. El impacto de la segunda ola es la gran incógnita junto con la evolución de la incertidumbre cambiaria”.

Más allá de la incertidumbre que genera a los analistas, el ministro Martín Guzmán ya advirtió que la economía no toleraría un cierre similar al de 2020. Mientras tanto, los sectores productivos continúan en alerta.

Fuente: TN

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