RIVER SUFRIÓ PERO DERROTÓ A ATLÉTICO TUCUMÁN Y AHORA IRÁ CONTRA BOCA

Mirándolo de reojo, Google guardaría ciertas semejanzas con el chanta del barrio. Tiene una contestación para todo. O al menos en el 99 por ciento de los casos. De algo, igualmente, estamos seguros: pese a su inigualable caudal de contenido inteligente, ni siquiera el gigante de internet estaría en condiciones de explicar los vaivenes futbolísticos de River, en La Plata, frente a Atlético Tucumán.

El equipo de Marcelo Gallardo superó al Decano por 2 a 1 y clasificó a los octavos de final de la Copa Argentina, jugando un primer tiempo de excelencia y sufriendo en el complemento por un alarmante bajón físico y colectivo.

Inesperadamente, Franco Armani, aún con el buzo seco por haber sido casi un plateísta en los 45 iniciales, debió aparecer en su mejor versión para evitar que la clasificación debiera dirimirse, mínimamente, en los penales. ¿El próximo rival del Millonario? Boca. Ni más ni menos.

Uno, dos, tres, cuatro… Hubo para contar un largo rato. La jugada colectiva que derivó en el primer grito de River tuvo tinte europeo. Desde campo propio, prácticamente pasando por los once jugadores. De un lado a otro, utilizando el ancho y casi sin trasladar. A un toque. De derecha a izquierda con De La Cruz como eje. Centro de Angileri y gol de Federico Girotti pisando el área chica. El segundo fue más directo, pero también producto de una aproximación coordinada: pase largo a espaldas de Risso Patrón, centro de Montiel y nuevamente para dar el presente.

¿Atlético Tucumán? Nada. Literal. El complemento trajo aparejadas varias sorpresas. River empezó con el acelerador a fondo pero paulatinamente fue bajando la intensidad. Y los tucumanos, que descontaron a través de una media vuelta de Leonardo Heredia llamativamente solo en el área, se le fueron al humo.


«Es muy lindo verlo jugar a River, pero ojalá ganemos para enfrentar a Boca»
Allí fue que Armani surgió para salvar las papas: por arriba y por abajo, pero fundamentalmente en un cabezazo a quemarropa de Guillermo Ortíz y un remate de Guillermo Acosta.

Los hombres del Muñeco Gallardo siguieron respetando el juego que los caracteriza, pero perdieron cada rebote y por momentos quedaron mal parados atrás, padeciendo horrores cada una de las salidas rápidas de Atlético o los pelotazos cruzados. Zafó River y habrá Súper en Copa Argentina. ¿Los vaivenes futbolísticos? «Lo lamentamos, no tenemos respuestas».

Fuente: Crónica

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